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qual
aquel gran Profeta David assegurado, con fè, y animo no incierto,
le llama con alegria diziendo : Renobabitur sicut aquila inventus
mea. Y con esta estendida clemencia, y bondad suya alargó tantos años
la vida a Ezequias, y hizo que Moyses, viviesse ciento y veinte años,
sin que jamas le moviesse un diente, o le faltasse , ni diminuyesse
la vista, ni menos sintiesse dolor de cabeça. El pues, como poderosissimo
benignissimo Padre, y Criador del universo, señalando el termino de
la vida al hombre, y despues dexandole en su alvedrio ; y aviendo
dado virtudes, y propriedades a las cosas (porque tabien ellas ordinariamente
alcançan sus movimientos) quiso de la misma manera dar poder à las
criaturas humanas para conservarse sanas hasta el fin del dicho termino,
por su providencia estatuydo en universal, ò en particular para nuestra
vida. Mas nuestra ignorancia, en no saber aplicar las cosas segun
sa calidad con nuestra naturaleza, y necessidades, ò casos que se
ofrecen, y nuestro vivir desordenado, nos hazen las mas vezes estar
enfermos, y destruir la jubentud, y abrebiar en grande manera la vida.
Teniendo, pues siempre firme el pensamiento en su divina Magestad,
y con humilde devocion , y tè diçiendo en nombre de su bondad infinita
: Longitudine dierun replebo eun, & ostendan illi salutare meun. Entraremos
como seguros a valernos como inspirados del, de las virtudes de las
cosas para solo nuestro provecho de su clementissima mano criadas
en este suelo. Queriendo pues yo comunicar para beneficio comun algunas
cosas, assi investigadas, y halladas por mi mismo con larga experiencia
, como avidas ultimamente por un gran amigo mio, que siete años con
estudio, y tambien con experiencia ha provado, dirè esta manera de
cõservar, y restituir la juventud. Y podrè primeramente la manera
de hazer un licor maravillosamente conservativo y restaurativo del
calor natural, y humido radical, en las quales dos cosas cõsiste la
salud el vigor, y la vida de los cuerpos humanos. El licor es este
En el mes de Mayo al salir del Sol con un plato ò vaso de vidrio,
ò vidriado, y limpio cogeras el rozio que ha caydo sobre el romero,
y sobre las borrajas y otras yervas buenas, excepto a la salvia, por
ser cosa cierta, segun excrive Boccacio, y otros que debaxo della
se suelen recoger algunos animales venenosos, y con su aliento la
inficionan y la empoçoñan. Ello es bien verdad, que siempre que las
hojas dellas las laban muy bien con agua, ò con vinagre, se vienen
a mundificar, y limpiar de tal exalacion mala si la huviessen cogido.
Mas el rocio que cae encima, si ha della tomado el tal veneno, puede
ser limpio en manera alguna, y por esto se dexa de coger de la dicha
yerva. Quando huvieres pues tomado tanto rozio, quanto te pareciere,
que baste, tendràs aparejadas, y llevaràs cõtigo tres garrafas, ò
albornias de el tamaño que te parecie
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